El retorno
La canción de hoy
Hay tantas canciones que hablan de retornos y regresos... a vuelapluma, se me ocurre esta, empalagosilla, como casi todo lo de su autor, pero muy bonita, especialmente en sus últimos versos, que reproduzco aquí.
Back home again - John Denver
"Simplemente pasar el tiempo contigo es lo más dulce que conozco
Las pequeñas cosas que convierten una casa en un hogar
Como un suave fuego calentando la cena en la cocina
La luz de tus ojos me da calidez
Es bueno estar de vuelta en casa
A veces esta vieja granja parece un amigo perdido hace mucho tiempo
Pero es bueno estar de vuelta en casa"
G.
J. Ulises fue desterrado por sus pecados de una Ítaca que él creía idílica y
resultó no serlo... Cogió lo que podía salvar de su vida anterior (sus discos,
lecturas, imágenes, películas, ideas, relatos y recuerdos) y emprendió un viaje
por un mar desconocido. Consciente de la imposibilidad de volver a su tierra,
pero con la esperanza de encontrar otra Ítaca en la que renovar sus sueños,
busca en este viaje compartir todo lo que tiene con aquel que quiera leerle...
y, como cuenta el famoso poema de Kavafis, espera también aprender de todo lo
que reciba durante su singladura, con la ilusión de arribar a esa nueva Ítaca
con todo lo ganado en el camino.












Sobresaliente en actitud: no me gusta hablar mucho de fútbol por aquí, aunque algún día inevitablemente lo haré, me temo... pero no puedo dejar de mencionar mi admiración y, por qué no, sorpresa, ante la caballeresca actitud de la inmensa mayoría de la afición del Bernabeu ante el triunfo del Barça... Por mucho que la superioridad azulgrana fuera evidente, no es normal que la afición del máximo rival lo reconozca con la valentía y honestidad que se vio al acabar el partido, sin importar la situación política o social que atraviesa Catalunya y su relación con el resto de España, o la normal rivalidad deportiva. No vi ninguna pancarta alusiva a estatuts ni secesionismos, o pancartas insultantes contra los jugadores barcelonistas (si las había, o eran pocas, o las cámaras no se recrearon en ellas), ni gritos insultantes contra los catalanes (de vez en cuando se oía vociferar a los Ultra Sur, pero no entendía lo que decían, y tampoco me importa lo que digan estos señores, por llamarles de algún modo). Si esto ocurriera más a menudo, el fútbol no daría el asco que da la mayoría de las veces, y se tomaría como lo que es, un juego en el que participamos todos los aficionados y cuya influencia no va mucho más allá del día después del partido. Sólo espero que cuando el Madrid devuelva visita en el Camp Nou de aquí a unos meses, la reacción culé sea acorde a esta... incluso si las circunstancias deportivas no son favorables y los merengues devuelven, aparte de la visita, el baño futbolístico (cielos, ojalá no...)
En el último post daba yo indicios de reconciliación con la vida, y capacidad de salir adelante... para hoy pensaba ponerme mi traje de guerrero y desatar mi ira de alguna forma; motivos no me faltan: los disturbios en Francia, las manifestaciones de la Conferencia Episcopal, la guerra de las banderas que nos asola en este pais, el empacho de fútbol o de la infantita Leonor... Pero de repente lee uno ciertas cosas y hace que se reconcilie un poco con elementos que consideraba rivales irredentos...
Porque lo triste es que no haya más gente como este señor, tanto en una facción como en otra, que hable con tanto conocimiento de causa, con tanta buena voluntad, con tanta intención conciliadora. Y sin traicionar en ningún momento sus creencias. Porque en este pais a nadie se le niega el derecho a la Iglesia Católica, y, si me apuran, a ningún credo, a opinar, a instruir a sus fieles, a recibir la educación que estimen oportuna para sus hijos... lo que se debe dejar muy claro es que en este estado democrático en el que supuestamente vivimos no se debe permitir la ingerencia de las autoridades religiosas en asuntos de estado, en asuntos sociales. Y que si algún grupo de ciudadanos es contrario a decisiones de un gobierno, tiene todo el derecho a manifestarse, pero no a presionar ni a insultar ni a tergiversar... a manipular la opinión pública para crear crispación. Para eso están las instituciones, los parlamentos y, en último caso, las elecciones.
Somos hojas en manos de un viento caprichoso, que juega con nuestros caminos y destinos dejándonos muchas veces huérfanos de voluntad, llevándonos a su albedrío de camino en camino, uniéndonos a una u otra hojarasca según le viene en gana, transportándonos de un grupo de hojas, amigas u hostiles, a otro sin tener en cuenta nuestros sentimientos, sin advertirnos muchas veces de que tenemos poco tiempo en cada lugar y por tanto sin dejarnos pensar en las consecuencias de nuestras acciones.